La Sanidad en el Ejército Musulmán y la Arqueria.

La siguiente entrada, es un articulo  que busca dar cuenta sobre la cultura generada entorno a la practica de la arqueria. Acercándonos a la practica de la medicina y el tratamiento de las heridas en el mundo musulmán de finales del siglo X.

El texto original lo podemos encontrar en http://www.arcomedievo.es/ Pagina de arqueros dedicados reconstrucción historia y recreación medieval .

Saludos
Diego DD


La Sanidad en el Ejército Musulmán y la Arquería. [1]


Por:  Jose Luis Castillo Escusol [2]

Buscando información sobre la arquería medieval y musulmana, encontré estos textos sobre medicina militar que pueden ser interesantes y más para los arqueros. Muchos textos están copiados tal cual, con lo que a veces se pierde coherencia ya que debían ser normas, consejos o historias contadas a sus alumnos, y la traducción del árabe no sea muy fluida o correcta (por cierto la traducción no es mía).

Quizás salvando los siglos no difieran mucho de las conversaciones de los galenos actuales a la hora de tratar a sus pacientes y contar sus hazañas.

Salud arqueros!

La medicina fue tratada de distinta manera en las tres poblaciones de la edad media: En la cristiana que fue inexistente, la judía que se centro en farmacopea y tratamientos generales de la medicina y el islam que desarrollo la medicina general y sobre todo la cirugía, prohibiendo el curanderismo y las practicas mágicas, al contrario que ocurrió en el mundo cristiano medieval.

Este apoyo a la cirugía y medicina y su desarrollo permitió un apoyo a los ejércitos en los conflictos bélicos desde el principio y en determinadas heridas bélicas como eran las de flechas sobresalió.

En vida del profeta los heridos en batalla eran atendidos por las mujeres musulmanas que acompañaban a los ejércitos y por sus propios compañeros de armas. Con el paso de los años la especialización y enseñanza de la medicina llevo a que los profesionales acompañaran en batallas, si bien el papel de la mujer siguiendo fundamental en campaña, ocupándose de las curas menores y operaciones simples: sacar flechas de fácil extracción, heridas de cortes de espadas, recolocar huesos y también las desagradables labores de recoger los muertos, enterrarlos, etc. Las crónicas islámicas ofrecen muchos datos sobre estas actividades, así como las palabras de aprobación por estos actos que realizaban las mujeres, que quizás fueron las precursoras del concepto de enfermera que hoy tenemos.

En España de la reconquista se desarrollo e impulso la medicina en las épocas del emirato  y califato, quizás debido a que las incursiones y batallas obligaban a grandes desplazamientos de las ciudades principales, lo que implicaba a atender a los heridos en el propio campo de batalla con lo que hace probable que existiera un cuerpo médico especializado que acompañara a las tropas.

En la época de los omeyas represento un gran progreso de la medicina de campaña y se prepararon o establecieron por ejemplo dos tipos de hospitales: Los fijos situados en las grandes ciudades (coras) y los móviles para el ejército que se montaban en grandes tiendas y poder así atender a los heridos, estos hospitales eran trasladados en mulos o camellos.

En estos hospitales también trabajaban o colaboraban los grandes médicos del sequito califal, considerándose un deber el contribuir con sus medios y habilidades. Otro factor que propicio esta sanidad de campaña fue que gran parte de las epidemias se ensañaban con los ejércitos y eran trasmitidas por ellos, lo que implicaba perdidas de hombres, medios y posibles problemas posteriores al terminar la contienda en la vida civil por la expansión de estas epidemias

Esto hizo que los musulmanes se preocuparan también por la pureza de los alimentos, bebida fueron precursores en gran medida de la intendencia militar, también se preocuparon del aseo y la limpieza. Según el profeta: “La limpieza es parte de la fe”. Si bien estas nuevas bases medicas y conatos higiénicos no impidieron las grandes epidemias que asolaron al-Ándalus y el norte de África en los años:

  • 804-805 : Falleció dos tercios de la población por la hambruna y una epidemia sin concretar.
  • 900-901: La peste hizo acto de presencia.
  • 915-916: La hambruna se unió a otra epidemia y epizootia que se ensaño con las capas más humildes.
  • 919-920: Reaparece la peste.
  • 983-984: En la época de Almanzor un nuevo brote de peste.

Estas epidemias y las enfermedades comunes por la miseria fomentaron la limpieza y una experiencia práctica para tratar y cortar las epidemias cosa que no ocurrió en tierras cristianas. Esta filosofía de la higiene y limpieza hizo que Córdoba llegará a tener más de 700 baños. Los andalusís en términos generales eran más limpios en cuerpo y vestimentas que sus contemporáneos hispánicos y era norma que los muertos fueran lavados y se rezara por ellos si la situación lo permitía.

La Cirugía en el Ejercito.

 

Esta era de gran importancia en campaña y las heridas eran clasificadas en:

.- Heridas de Flechas.

.-Heridas de Espada.

.-Heridas de Lanza.

.-Heridas de proyectiles y fuego.

Nos centraremos en las heridas de flechas, el conocimiento de las lesiones producidas por flechas era muy amplio y documentad, se exhortaba a que el cirujano conociera los tipos de flecha para poder curar al soldado herido. Según el médico cordobés Al-Zahrawi:
Las heridas de flecha varían tanto por el tipo de flecha como por las parte del cuerpo donde penetren. Por lo que se refiere a las diferencias entre sus distintos tipos, las hay grandes y pequeñas; algunas tienen puntas cóncavas y otras con puntas duras: algunas tienen tres puntas y otras cuatro; algunas tienen lengüetas y otras tienen esquinales.
La diferencia debida a la parte atravesada por la flecha es doble para cualquiera de los órganos principales o huecos tales como el cerebro, el corazón, el hígado, los pulmones, el riñón, el intestino, la vejiga y otros de este tipo. Cuando una de estas flechas traspasa un órgano de esta clase y observes los signos de la muerte que yo te describiré más adelante debes evitar la extracción de la flecha, porque la muerte del herido sigue generalmente pero cuando tu no veas estos signos mortales y la flecha no haya penetrado en lo profundo del órgano, entonces debes extraerla y curar la herida. A veces las flechas estaban envenenadas, en tal caso eran gravísimas, el médico debía observar cambios en el color del cuerpo del herido que podía presentarse negro o lívido.
Este médico cordobés habla sobre las clases de operaciones quirúrgicas que ocurrieron en su tiempo y el trato que dio a las heridas probablemente a sus alumnos de medicina. (Si hay alguien aprensivo a estos temas que no siga leyendo):

  • Una flecha lesiono a un hombre en el extremo cíngulo interior de su ojo cerca del nacimiento de la nariz y se la extraje por el otro lado, por debajo del lóbulo de su oído y se restableció y no sufrió ningún daño en su ojo.
  • También extraje a un judío otra flecha que había penetrado cerca y debajo del párpado inferior. La flechas estaba oculta a la vista y solo sobresalía el pequeño extremo que va al-qidh (astil, vástago), pero era una flecha grande de un arco compuesto, con la punta de hierro cuadrada lisa. El judío se recupero, su ojo no sufrió ningún daño.
  • También estrige otra flecha de la garganta de un cristiano, era una flecha árabe, una de esas con dos puntas. Le separe las yugulares pues había penetrado profundamente en su garganta y maniobre suavemente hasta que la extraje y el cristiano se salvo y se recupero.
  • Extraje también otra flecha a un hombre al que habían herido en el abdomen y pensamos que podía morir de esto. Pero cuando permanecí con él por el espacio de 30 días aproximadamente y su condición no se altero le pasé la carne alrededor de la flecha y maniobré hasta extraerla y él se recupero y no le sucedió nada malo.
  • También vi un hombre que había sido herido en la espalda por una flecha, se le había cerrado por encima de ella. Al cabo de siete años la flecha le salió por el nacimiento del muslo.
  • Extraje una flecha a un oficial al servicio de la autoridad, que le habían herido en mitad de la nariz, un poco torcida hacia la derecha. La flecha había desaparecido totalmente. Se me llamo a curarle tres días después de que le hubiera herido la flecha. Encontré la herida de la flecha muy estrechada. La explore con una sonda fina y no la sentí. Pero el paciente sentía un cosquilleo y dolor debajo de su oído derecho. Yo esperaba que ese cosquilleo fuera causado por la punta de la flecha. Aplique en el lugar fomentos de fuerza atractiva y madurativa con la intención de que el lugar se inflamara y apareciera una señal de la flecha, de modo que yo pudiera sajar donde estuviera. Pero no solo no se produjo en el sitio nada que indicara que la flecha hubiera llegado allí. Continué aplicándole los fomentos durante muchos días y no ocurrió nada. Mientras tanto, se cerró la herida y por cierto tiempo el paciente ya no tenía esperanza en la extracción, hasta que un día sintió la flecha en el interior de su nariz y me informo de eso. Entonces puse sobre la herida un medicamento caustico durante muchos días, hasta que se abrió. La exploré y sentí el extremo delgado de la flecha, al que esta adherido al asta. Luego ensanché la herida con ese medicamento cáustico hasta que apareció ante nuestra vista el extremo de la flecha. Tardé en eso mucho tiempo, cerca de 4 meses. Luego cuando la herida se había ensanchado, pude introducir las pinzas en ella. Tiré de ella y la moví, pero no respondió y no salió. Continúe manipulando con suavidad y astucia con toda clase de instrumentos, hasta que logré agarrarla un día con unas pinzas solidas y la extraje. Luego atendí la herida. Los médicos opinaban que el cartílago de su nariz no se recuperaría, pero yo lo restauré. La herida se cerró y el paciente se curó perfectamente, no se resintió de eso en absoluto.

 

Los médicos musulmanes no solamente, curaban a los guerreros musulmanes heridos, sino también a los guerreros heridos de otras religiones, como judíos y cristianos, como cita este médico en los ejemplos anteriores, esto pone de manifiesto el carácter humano y religioso frente a las otras religiones durante la guerra.

El tratamiento del soldado herido es el siguiente:

 

  1. Debe extraer empujando la flecha. La flecha cuando entre en el cuerpo del soldado, se puede sacar si esta aparece y no hay gravedad según los cirujanos del ejército. Las flechas se sacan de las partes del cuerpo cuando han sido atravesadas, de dos maneras: bien sea por el sitio de entrada o desde el lado opuesto. De una flecha que sale se sigue la pista de su trayecto; l flecha debe de ser visible, descansando en una parte carnosa en cuyo caso se debe extraer empujándola. Si no respondiera a la tracción se rompería inmediatamente se debe dejar por pocos días hasta que los tejidos hayan supurado alrededor, entonces la extracción será más fácil.
  2. Dejar la flecha cuando penetre en los sitios sensibles del cuerpo como cerebro, corazón, pulmón, vientre, hígado, etc. según Al-Zahrawi:” Si la herida fijada está en el hueso de la cabeza y ha llegado a los ventrículos del cerebro y el paciente siente alguno de los síntomas que fueron citados entonces desiste de sacar la flecha, déjala así por espacio de varios días hasta que el caso llegue a verse claro.
    Cuando la flecha haya alcanzado las meninges, la muerte no se hará esperar. Si la flecha no está más que fijada en la sustancia del hueso y no ha penetrado en las meninges y si el paciente sigue algunos días sin que ocurriera ninguno de estos síntomas entonces trata de sacarla y removerla. Pero si está muy firmemente fijada y no responde a la tracción, utiliza gasas alrededor de la flecha como te dije, así vendaras el lugar hasta que se cure.
  3. Sajar alrededor de la herida de la flecha para sacar la flecha y luego coser la herida. “Si la flecha está oculta en alguna parte del cuerpo y está bastante oculta para explorarla con una sonda y si puedes sentirla entonces tira de ella con un instrumento apropiado. Pero si ya no puedes sacarla por la estrechez profunda de la herida y no hay hueso, ni nervio, ni sangre, entonces córtala, sájala, alrededor hasta que la herida está suficiente ancha para que seas capaz de sujetarla y de extraerla. Y si tiene dos lengüetas por las cuales se ayuda déjalas libres de la carne adherida alrededor de la herida, de la manera que puedas o si no puedes dejarla libre de los vendajes ; trata cuidadosamente para romper las dos lengüetas y retorcerlas hasta que la flecha quede libre.
  4. Las heridas producidas por flechas envenenadas se tratan según la norma:”Si la flecha esta envenenada debes, si puedes, extraerla y cortar alrededor toda la carne en la que ha entrado el veneno; después cuida la herida con lo que sea apropiado.Después de lo anterior se comprueba que los cirujanos del ejercito trataban con varias normas para curar a los soldados heridos y usaban instrumentos apropiados como pinzas, sondas, los dedos para sacar las flechas, vendajes y fármacos y cosían la herida.

     

Al-Zahrawi aconseja y dice: ” cuando quieras extraer una flecha de cualquier parte, utiliza un movimiento circular de tu mano con las pinzas en todas las direcciones hasta que la saques y úsalas con extremada delicadeza para no romper la flecha y así hazla endurecer, para sacarla y removerla. Si eres incapaz de sacarla, fuera enseguida entonces déjala algunos días hasta que los tejidos que rodean las heridas se pudran.

El médico Ibn Abbas al-Mayusi aconseja coser la herida del soldado y dice:” Debes coser el sitio; cuando sea necesario, pon sobre la herida remedio pegado para las heridas, emplastos buenos”.

El médico Ibn Sinä recomienda no se cosa la herida cuando esta infectada. Sobre los medicamentos para las heridas, los médicos musulmanes hablan en sus obras de varios elementos como emplastos de las plantas y las hojas de los árboles y como se utilizan.

Bibliografía

Tesis doctoral de Mohammad Bashir Hasan Radhi, el ejército en la época del califato de al-Ándalus tomos I y II.

Gráficos y fotografías:

-Archivo gráfico Oronoz http://www.oronoz.com

 

NOTAS:

[1] Texto original en : http://www.arcomedievo.es/ma1.htm

[2]Jose Luis Castillo Escusol: Autor, administrados de Arcomedievo.es ; contacto: Info@arcomedievo.es // webmaster@arcomedievo.es

 

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Acerca de Diego Donoso D

Antropólogo Social y Gestor Cultural CNCA. Dedicado a la difusión cultural de organizaciones sin animo de lucro, amante de la historia y la recreación histórica como herramienta de difusión cultural
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